Archivos para 15/05/09

15
may
09

Saludamos el gran triunfo obrero en Pilkington


Gran triunfo obrero en Pilkington


Despues de dos meses de duro conflicto, los obreros de la fábrica de parabrisas Pilkington (ex – Blindex) de Munro, lograron torcerle el brazo a la patronal, al ministerio de trabajo y a la burocracia del vidrio, logrando la reincorporación de los 33 despedidos (incluidos los activistas “innegociables”). También lograron una recomposición salarial, un premio especial de un salario por año, con un adelanto de $ 1.000 en mayo, el reconocimiento del día del trabajador del vidrio como feriado pago y una importante suma para que la mutual de los trabajadores pague el transporte.

Esta ejemplar lucha venía adquiriendo repercusión nacional, en medio de la discusión sobre la crisis de la rama autopartista y que motivó sendas reuniones de las cámaras empresarias del sector y notas en los diarios. En las últimas semanas los obreros enfrentaron todas las maniobras de la patronal y el Ministerio de Trabajo, que se mostraban intransigentes para quebrar su lucha.

 

 

Somos 300

Luego del lock out patronal con que la patronal quiso quebrar la lucha junto con su negativa a pagar los salarios adeudados, el día viernes 8, en plena hora pico, los medios informaban de embotellamientos de más de 12 km en los accesos en la zona norte del gran Buenos Aires. Eran los combativos trabajadores de Pilkington que, acompañados por organizaciones sociales y partidos de izquierda, cortaban la Panamericana a la altura de Olivos. Con esta contundente medida los trabajadores enfrentaban el lock out patronal que mantenía cerrada las puertas de la planta y mostraban su voluntad de pelear hasta lograr sus reivindicaciones. Durante el fin de semana siguió el acampe en la puerta de fábrica, mientras se seguían impulsando distintas acciones para difundir el conflicto y juntar dinero para el fondo de lucha.

El sábado 9, cinco mil jóvenes que habían asistido al club Alemán de Villa Ballester al recital de Attaque 77, Kapanga y Las Pastillas del Abuelo, terminaron coreando “unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode”, junto a la delegación de trabajadores de Pilkington que desde el escenario y sosteniendo orgullosamente su bandera, les habían dirigido la palabra contando su lucha.

El domingo 10, una masiva asamblea general decidió enfrentar, al grito de “ni 33 ni 3, somos 300”, la amenaza de la patronal de poner en marcha la planta, que al mando de gerentes, lideres y supervisores, se dedicó a recorrer las casas de los trabajadores apretándolos para que el lunes se presentaran a trabajar. La Asamblea votó organizar un piquete en las puertas el día siguiente para impedir el ingreso, convocando a las organizaciones presentes a acompañarlos.

Fue así, que el lunes 11 desde las 5 de la mañana, un numeroso grupo de obreros, junto a organizaciones obreras y partidos de izquierda como el PTS y militantes del PO y del MAS, estuvimos en la puerta preparados por si querían volver con la patota que ya habian estado dos veces, derrotando la maniobra de la patronal en su intento de reabrir la planta, no logrando convocar a ningún trabajador a carnerear la huelga. Reunidos en asamblea, los presentes decidieron convocar para el día miércoles a una marcha hasta la quinta presidencial de Olivos para llevar un petitorio con sus reclamos contra esta multinacional negrera.

Todos adentro

Durante la tarde el lunes, se llama a una nueva audiencia del Ministerio, donde la patronal seguía en la intransigencia de no reincorporar a tres de los despedidos, con la complicidad del ministerio al colmo de ofrecer puestos de trabajo en el Estado, queriendo mostrar a los trabajadores como intransigentes, cuando en realidad estaban avalando la política de despidos discriminatorios de esta multinacional. Esto fue rechazado por los despedidos y refrendado categóricamente en asambleas de los trabajadores, que como desde un principio mantenían su bandera de ¡Todos adentro!

Estas audiencias continuaron el día martes 12, hasta las 12 de la noche, bajo las mismas condiciones, mientras delegaciones de obreros recorrían facultades para sostener su justa pelea. La patronal quiso negociar de uno por vez con cada trabajador despedido tratando de convertir una lucha de 300 en 3 discusiones individuales. Pero los trabajadores se negaron.El Ministerio propone una conciliacion voluntaria con los despedidos afuera. Los trabajadores lo rechazan.

El miércoles 13, los trabajadores se preparaban nuevamente para salir a la calle, marchando hacia la Quinta de Olivos. Una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo, demoró la salida, aguardando de las noticias que traían los delegados. Después de largas horas de espera bajo la llovizna, empezaban a correr las novedades, resonando los bombos y cada vez más fuerte se escuchaba el canto de “Ningún despido la p… que lo parió”.

Un rumbo distinto

Finalmente cerca de las 20hs llegaron los delegados con el Dr. Edgardo Moyano del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos CeProDH. Los anuncios eran recibidos con mucha alegría. Finalmente la empresa habia retrocedido y habia aceptado reincorporar a todos.Cuando los delegados comunicaron la reincorporación de todos los despedidos, estallaron los cánticos de festejo, este ya era un gran golpe contra la patronal que tuvo que retirar tambien todas las denuncias penales que había realizado. Se había logrado torcer la voluntad de la patronal. Y siguieron los festejos con el resto de los anuncios, los saludos a todas las organizaciones que apoyaron esta gran lucha, abriendo el micrófono a los obreros de PepsiCo, de Fate, y a las organizaciones de izquierda.

Como dijo Leonardo Norniella: “este es un gran triunfo para los obreros de Zona Norte, ante los despidos persecutorios a los que empiezan a organizarse contra las direcciones sindicales vendidas, enfrentando a las patronales que con despidos quieren descargar la crisis sobre nuestras espaldas”.

Este es un conflicto que marca un rumbo distinto, ya que venimos de luchas duras donde las patronales terminan dejando afuera a los principales activistas obreros. Y marca el surgimiento de nuevos sectores de vanguardia, jóvenes en su mayoría, que no están dispuestos a soportar la prepotencia patronal, las traiciones de la burocracia sindical, y enfrenta las maniobras del gobierno vía el ministerio de Trabajo.


“Cada paredón que nos ponen la patronal y la burocracia se puede derribar”

Reportaje a Juan Cruz, trabajador de Pilkington despedido y reincorporado

Queremos transmitirle la alegría que estamos sintiendo hoy de saber que se puede, que cada paredón que nos ponen la patronal y la burocracia se puede derribar, que con la unión se puede conseguir la victoria y que cada uno de los compañeros lo puede conseguir, con la unión y la organización. Que hay algo más por hacer por cada uno de nosotros, que es hablarle al compañero que tenemos al lado y sumarlo a la lucha. Un consejo es que despertemos, darnos cuenta que estamos sumisos a la burocracia, al capitalismo, que somos una masa de laburantes no tenidos en cuenta. Tenemos que organizarnos y crear nuestra propia alianza.

Romper el hielo del miedo, salir adelante, salir afuera, mirarse las caras, romper el miedo de perder el laburo y tener la idea de que si tocan a uno nos tocan a todos hasta el final, se puede lograr, eso es fundamental. La unión, la organización, dialogar con compañeros, hacerse entender, dialogar cada día de lo que esta mal.

A partir de lograr conocer el potencial que tenemos, salir hacia afuera, transmitirle a los demás trabajadores, recibiendo el apoyo que se acerca a cada momento, que el primer apoyo siempre es el del laburante, de la gente que lo siente, que estuvo en lucha, de los partidos políticos de izquierda, que son tildados como barderos, pero tomamos conciencia de porqué se acercan, que es por una cuestión de solidaridad de clase. Tenemos que unir nuestros lazos con cada uno de los que se acerca. Hacerlo público, hacer pública nuestra lucha, salir y decirle a todo el mundo, desde la patronal, la burocracia y toda la prensa, hasta el gobierno, que en general en todos los casos están del parte del silencio, es parte de tratar de ocultar que se solucionen los problemas para los obreros.

Desde que te ofrecen guita, te ofrecen puestos de laburo en el gobierno para que te calles, es fundamental que los laburantes se unan y que sientan al compañero que esta afuera como propio, porque es una masa, si nos unimos todos, y damos una mano cada uno, siempre en una lucha vas a sentir el apoyo de otro laburante que ya la paso, o que la esta pasando, y se va a dar cuenta de que no esta solo, lo único que hay que dar es el primer paso.

Una cuestión desde el inicio es remarcar que somos todos una sola cosa, que si nos tocan a uno nos tocan a todos, que no podemos permitir el despido de nadie por un simple reclamo, por simplemente decir lo que esta pasando.

Fuente: www.pts.org.ar

15
may
09

Presentamos al Consejo de Humanidades una adhesión a la lucha de Pilkington

Pese a no haber entrado en la orden del día y haberse postergado su tratamiento, pudimos presentar en la reunión del Consejo de Humanidades la propuesta de que realice una adhesión pública al conflicto de los obreros de la fábrica Pilkington (ex-Blindex) de Munro. El punto en la orden del día que propusimos es el siguiente:

“Pronunciamiento público del Consejo de Humanidades solidarizándose con los trabajadores en conflicto de la multinacional Pilkington (Ex-Blindex), de la localidad de Munro, Zona Norte, donde fueron despedidos 100 trabajadores contratados y luego 33 efectivos, tras un pedido de aumento de un básico de $1550.- Además del pronunciamiento solidario, evaluar la posibilidad de colaborar con el fondo de huelga en apoyo a los trabajadores de esta fábrica”.

 

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Resumen de la situación y fundamentos:

“La patronal y la empresa de seguridad quieren tratarnos peor que a los presos para quebrar nuestra voluntad de lucha. No lo van a lograr. Pelearemos hasta conseguir nuestros reclamos. Denunciamos estos graves hechos y exigimos la intervención del gobierno nacional, provincial y municipal de Vicente López para frenar este avasallamiento a los derechos de los trabajadores, estos hechos dignos de una dictadura militar. (Comunicado de Prensa de los trabajadores de Pilkington, 02/05/09)

El conflicto de los trabajadores de la multinacional japonesa Pilkington se inicia en noviembre pasado con una rebaja salarial encubierta del 40% (por un cambio en el ritmo de producción). En diciembre, 100 trabajadores contratados fueron despedidos (o sea, 100 trabajadores flexibilizados, sometidos a una injusta “categoría de segunda” cuando cumplen las mismas tareas que los efectivos) poniendo como excusa la reciente crisis financiera internacional. Al tiempo, los trabajadores solicitaron por vía sindical en dos oportunidades un aumento salarial de $300 no remunerativos (o sea, en negro). Fueron desoídos por la gerencia de la empresa y por el Ministerio de Trabajo en dos conciliaciones fracasadas. Esto llevó a la primera huelga de los trabajadores hace casi dos meses, a la que la empresa respondió con 33 despidos. Ante esta situación, los obreros decidieron hacer un cese de tareas y se declararon democráticamente en asamblea permanente dentro de la fábrica junto a los despedidos, rotando sus turnos como lo hacían habitualmente. En estos primeros días de huelga, los trabajadores fueron atacados dos veces por una patota sindical de más de 60 matones “decidida a tomar el control de la planta a punta de armas de fuego, golpizas y amenazas de muerte, pero la resistencia de los obreros fue inminente y no lograron su cometido”. Tras esto, los trabajadores decidieron “sacar el conflicto a la calle” y comenzaron a hacer un piquete en la puerta de la fábrica. La noticia fue tomada por los diarios Clarín y Crítica (cuyos artículos se adjuntan) y la adhesión de diversas personalidades y organizaciones de derechos humanos y sociales no se hizo esperar, como la de las Madres de Plaza de Mayo y el CEPRODH y la de la diputada de la Coalición Cívica Liliana Piani. Así también, se adhirieron partidos políticos de izquierda como el PTS, el MAS y el PO. El intelectual Osvaldo Bayer escribió en su columna de Página/12 del 09/05: “en la plaza Italia me paran unos conocidos y me explican, emocionados, lo que ha ocurrido en la fábrica Pilkington, de capital japonés, en Vicente López, que fabrica cristales para la industria automotriz. Como dejaron a treinta obreros en la calle, los trabajadores, por solidaridad, declararon el paro. Y fueron atacados por sesenta matones que dejaron a obreros heridos, magullados, humillados. Me señalan que la empresa de seguridad que actúa allí está integrada por gente relacionada con la última dictadura militar. Eso es violencia. La pregunta es: ¿por qué no se inicia juicio contra las personas responsables de ese hecho, “aunque” sean empresarios?”.

En sucesivas negociaciones con la patronal y el Ministerio de Trabajo, los trabajadores llevaron las mociones votadas en asambleas pero fueron ninguneados y sólo consiguieron que la empresa ofreciera reincorporar a una parte de los despedidos a condición de que los delegados de hecho que se habían formado en el conflicto quedaran despedidos. La firme decisión de todos los obreros, hizo que hasta el día de la fecha el conflicto se mantenga sin solución, porque están decididos a seguir la lucha hasta que reincorporen a todos los despedidos y otorguen el magro aumento salarial que no llega a cubrir la rebaja salarial que sufrieron en noviembre pasado.

En la Zona Norte del Gran Buenos Aires, enclave importante de la industria nacional, los despidos y suspensiones se realizan desde hace meses por goteo cuando son “efectivos” y por números más importantes cuando son “contratados”, como sucedió en Pilkington. Además, se observa una tendencia al descabezamiento de los delegados de las bases, lo que atenta directamente contra derechos fundamentales de organización de los trabajadores (como ocurrió en la autopartista Pabsa, de Pacheco), más aún a la vista del último fallo de la Corte Suprema sobre la libertad sindical. Por su parte, el gobierno nacional, mediante el subsidio y el permiso de suspensiones que a veces llegan hasta los seis meses (o sea, de enero a junio, cuando ya se celebren las elecciones), ha podido tapar las consecuencias que la crisis mundial del capitalismo ha traído a nuestro país desde octubre del año pasado a esta parte.

En medio de una crisis del sistema capitalista que prácticamente nadie duda en calificar como la más importante desde la “crisis del ’30″ (ni los economistas capitalistas ni los economistas marxistas) y de una crisis política inédita en la Argentina, que ha llevado a plantear a la administración Kirchner un escenario tétrico para después de junio y ante un panorama de progresiva disminución de la producción industrial, creemos necesario que un conflicto como el de los trabajadores de Pilkington triunfe (en el sentido de que la empresa reincorpore a los 33 despedidos y otorgue el aumento requerido), de modo que sirva de advertencia para el empresariado nacional y extranjero que opera en la industria nacional y sirva, además, de ejemplo para el conjunto de la clase trabajadora. Desde el año 2002/2003, muchos desempleados, herederos de las políticas capitalistas neoliberales de los noventa, pudieron volver al “mundo del trabajo”, pero tanto el sector empresarial agropecuario como el sector empresarial industrial, han hecho ganancias fabulosas mientras la inflación y la flexibilización laboral impidieron siquiera un aumento en la distribución de la renta en Argentina. Por un lado, en el sector agropecuario permaneció vigente la ley videlista del obrero rural, cuyo régimen antiobrero queda a la vista en la grotesca y violenta explotación de las obreras y obreros del ajo en Mendoza. Por otro lado, las grandes masas obreras debieron someterse durante estos años a sueldos miserables y amplias jornadas laborales, con regímenes casi esclavizantes como el 6×2 de los obreros de Pilkington y realizando en la mayoría de los casos una importante carga mensual de horas extras que ahora se han evaporado en gran parte del sector  fabril, como primer paso a los despidos (aunque es cierto, en algunos casos era la primera vez en años que algunos trabajadores tenían recibo de sueldos o, al menos, cuando estuvieron en negro, un ingreso fijo por un tiempo relativamente prolongado. No obstante, una nueva crisis muestra a las claras que lo que en un tiempo se da a los trabajadores como migajas, en otro se quita como rapiña).

Esto explica por qué es tan importante apoyar la lucha de los obreros de Pilkington por el empleo y el salario. ¡Los empresarios han ganado millones estos años, ellos deben pagar las consecuencias de esta crisis, no los trabajadores!

Desde la Agrupación En Clave Roja de la Universidad Nacional de San Martín, ante esta situación y estos fundamentos, solicitamos que el Consejo de la Escuela de Humanidades de la UNSAM se solidarice públicamente con los obreros de Pilkington. Esta declaración de solidaridad es importante, porque junto con las demás adhesiones colaboran en la difusión pública del conflicto y generan una presión política para que se resuelva en favor de los trabajadores. A su vez, hemos solicitado la colaboración para el FONDO DE HUELGA de los obreros de Pilkington, sobre todo teniendo a la vista que los trabajadores no han cobrado su salario correspondiente al mes de abril, como otro modo de presión de la multinacional japonesa.

Adjuntamos los comunicados de prensa de los trabajadores de Pilkington y demás elementos de interés que ayuden a evaluar nuestra moción.





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